jueves, 10 de noviembre de 2011

CANTARES PARA VIOLETA

- Fragmento -

Ansias siento, niño, de ser tu carne
y de que tu sementera riegue mi sangre.
Ansias de tu risa, cual agua fresca,
y del rocío dulce que me alimenta.
Ámame, niño, hoguera de lava,
ojos negros silentes sobre la almohada.

MARIA ORETO MARTÍNEZ S.

A R T E




Urania Guerrero – Un Canto a la vida - La Carta - La Jardinera

SANDRA FONTECILLA ARAVENA – CHILE


CUANDO YO PARTA

De mi vida nada se cuente, para qué cantar heridas.
Borren la palabra doliente, mejor pongan osadía.
Si marché por este mundo fue de ese modo y si dejo alguna huella, ésta será certera, sin retorno posible.
Porque ya he visto demasiada pacatería, exceso de sumisión, mediocridad y cobardía.
Decir verdades es incómodo, en extremo solitario e increíblemente incomprendido.
He optado por ese camino pues no he tenido alternativa, desde mi interior bullen constantes, imparables composiciones. Son lamentos disonantes, así como también hay gorjeos juguetones y el palpitar incesante de anhelos y amores para ser vividos en plenitud.
Elegí la ruta estrecha y pedregosa, mas insisto, ni fue capricho ni algún tipo de misión auto impuesta: no había otro modo de expresar todo lo que me he traído dentro, que no fuese en esta personal batalla que ha sido mi existencia.
Y tal como caminé, siempre afanada en la creación permanente, del mismo modo yo decidiré el momento de mi partida. No esperen que sea grandiosa, estoy cansada, lucho en solitario y mi obra no es comprendida. Tal vez, en un futuro que no veré, las cosas tomen otro giro; mas, hoy por hoy, la Viola de la que nacen arpilleras, cuecas, décimas para luego recorrer el mundo, en su propia tierra no es reconocida.
Así es que recuerden, cuando yo parta, no me homenajeen innecesariamente, hagan de su propia vida un telar original, la melodía más grandiosa es la autenticidad y la consecuencia.


Derechos Reservados © Sandra Fontecilla Aravena

PATRICIA ARAYA – CHILE


EBRU DORADO

A VIOLETA PARRA


Has llegado desde los tiempos remotos, viajera de polvo de estrellas y has caído a la fontana, cunita te esperaba con los brazos abiertos y en la calidez de la mixtura, de agua pura, tinte de amor y tierra, fuiste creciendo Violeta. Toda tú alma enredadera en el jardín de brillantes colores arco iris, reflejada te fuiste fundiendo en las aguas, como un ser iluminado.
Todos tus primeros pasos, fueron guiados entre sones de guitarra, guitarrón y las dulces palabras musicales de tu yo cantor, desde ahí todos los límites, fueron quebrantados por la inquieta luz traías enredada en la larga y negra cabellera, traías como marco de tu rostro moreno.
Canciones, danza, sones, instrumentos musicales, voz de mujer cantora, se fueron en el remolino de la vida. Eras tempestad que venía asustar a su propia alma. Mujer Viola, Violeta, que quería abarcarlo todo en un segundo, y muchas veces lográndolo, siendo melodía a los oídos de tus recién nacidos, en los hermanos y amigos te dabas por entero, pero no contenta, te ibas entrelazada al pincel, a las agujas, a los hilos, donde fuiste cobijando tu espíritu aventurero.
Los bordes de la fontana te contenían, no fueron suficientemente resistentes, y construiste puentes y riberas para irte en una barquita a remos, donde la distancia fuera tu mejor amiga. Ahora ibas enmarcada en el mapamundi, las fronteras no eran excusas para desbordar los ríos contendidos en la talla de mujer resistente a los embates de los malos y buenos tiempos, para lograr tus ideales.
Toda la vida fue un canción que no querías que tuviera fin, y vivir un siglo fue un difícil camino, porque el tiempo exigía persistente en tus párpados de mirada triste, y fuiste descifrando signos, dentro las profundidades de tu canto, en el rezo que ponías en el alma de tus canciones y fue así que te distes cuenta la injusticia estaba impregnada en todos los pobres, el pueblo que nunca es escuchado, solo tu halo lumínico trocó con su varita mágica a estos seres despreciados y te diste el tiempo de aunar alianzas, tejer nidos de esperanzas, con todo el colorido de tus hilos mágicos.
Todo tu ser era un gran mar que se movía al compás de las olas, y esa música venida del mismo lugar de tu nacimiento, hacían la fuerza para salir cuan gotas de oro salen saltarinas a la fase de la tierra, y tu Chillán quedó pequeño, para tan grande resplandor. El pueblo entero te vino a visitar a tu propio manantial, círculo con pedestal, donde subías a los cielos, y con los ángeles hiciste los mejores coros, que un humano sensible puede escuchar, fue tiempo de amar, divertir, para luego pleamar en las noches, mientras tratabas de dormir, contemplando las ranuras largas y estilizadas, de tu teatro hogar, donde desde ahí, podías contemplar a lo lejos tus sueños de luna.
Eras Violeta pura, aprendiendo a tallar diamantes, para luego en tus retóricas dejarlos brillar iluminando tu propio destino, el que tenías para vivir, soñar, hasta el último respiro.
Ahora tus huesos yacen en cacharritos de cerámica, donde quedaste dibujada eterna, en los colores de tu canto, en el trinar de las aves, en tu voz sinfonía perpetua, en los cientos de racimos de letras dejaste talladas por doquier, en los dibujos nos dejaste hilada tu alma. Aquella que se volvió ave transeúnte donde se fue de regreso a su nido polvo de estrella. La Violeta que se quedó cantando en los albores amurallados de su propio Ebru dorado.
Es tu tierra que te saluda en añoranza, en desazón por no cobijarte bajo sus fuertes alas y te dejo irte sin despido, sólo tu eco en resonancia queda con todos nosotros, por todos los tiempos de los tiempos.
Dejo mis humildes letras en contemplación de las tuyas como también coloreando aquella ave cantora que las inspira.


Derechos Reservados © Patricia Araya

COGOYOS PARA VIOLETA

Violeta nació cantora
y cantó su filosofía
Nos entregó su coraje
también su rebeldía
Violeta fue melodía
para todo un continente
por eso te pido yo
vuélvenos a tus diecisiete…


MONSIEUR JAMES

Junio 2011

NANCY BEATRIZ FUENTES – URUGUAY


VIOLETA ES…

Han hecho de ella mil definiciones pero a mi entender el más acorde con su forma de sentir y ser es… “la de liberadora de pájaros cautivos”, por su paralelismo entre la cultura tradicional y la apertura a nuevas ideas y gente, contemplando y elevando ante el mundo la ideología del negro y el mestizo con la combinación perfecta de sus dones de poeta, con su arte de manifestaciones singulares pero todas ellas impregnadas de su gran valor humano y espiritual.

Rebelde ante la injusticia de su pueblo y la gente de sus campos grita su descontento guitarra en mano, o hilvanado finos bordados, pinturas, o cerámicas.

Todos esos y muchos más dones le han valido el adjetivo de, “corderillo disfrazado de lobo”, dulce vecina de la verde selva, enemiga de la zarzamora y eterno huésped del Abril florido.

Creo que dentro de su melancólica rebeldía el aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno es de inconmensurable valor y trascendencia.

Inspiró a muchos artistas posteriores, que continuaron con el rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones folklóricas del país.

Sus canciones han sido cantadas por innumerables artistas en Latinoamérica y el mundo.

Mi homenaje a tan singular mujer.


Derechos Reservados © Nancy Beatriz Fuentes

MARÍA LUISA LANDMAN R. – CHILE-ESPAÑA


CARTA A VIOLETA


Niña, mujer, persona, ¡Inmensa como seas! Mariposa, paloma, alondra…, ¡Lo que sea! Tejedora, alfarero, cantora, compositora, historiadora… Gigante desde tu simpleza, tu grandeza y tu sensibilidad desbordante. Eres ejemplo de sacrificio, de comprensión, de asimilación del dolor ajeno, portadora de las cicatrices de las personas maltratadas, disgregadas, olvidadas… ¡Eres la Cruz de Cristo en su espalda! Tan pesada fue tu carga, que no pudiste resistirla… Intentaste mil veces, cientos de miles de veces, sacar ese dolor mediante tu inspiración, tu canto, tus manos, tus escritos… ¡Y con qué maestría y simpleza profunda lo hiciste! Todo lo que de ti brotaba era arte, arte a la vida, arte al drama, arte a la alegría, arte a la tristeza, arte a la burla, arte al pueblo…

Cuando veo desde la ventana del tren una niña embarrada cargando un balde por los campos, te veo a ti, y veo a esa niña convertida en mujer exponiendo en París…

Paradojas son los caminos de la vida…

Mujer, amante, esposa, madre, fortaleza, temple y coraje.

Ejemplo de tesón y superación. Emblema de la lucha y la victoria. Del inconformismo productivo, del desaliento creativo, de la desesperanza esperanzada…

Perfecto distingo lo negro del blanco en tu vida, y ningún burócrata, ningún político puede engañarme ya, porque veo a través de mis ojos, y de los tuyos también, Violeta.

Gracias a la vida, Violeta, y a ti, que nos diste tanto… Y sigues dando desde tu más allá, siguen oyéndose tus sones, siguen escuchándose tus cantos, en tu voz, y en miles de voces nuevas… Vuelves a los 17 después de vivir un siglo, Violeta.

¿Para qué escribirte una poesía, si toda tú ERES POESÍA…?


Derechos Reservados © María Luisa Landman R.